miércoles, 15 de junio de 2016

CURSO 8. Sesión VI.

 LA SAGRADA ESCRITURA  EN LA VIDA DE LA IGLESIA.

Asistir a cada celebración en la que deberíamos saber que Jesús se consagra con nosotros en el pan y el vino, para NUESTRA SALVACION,  debería conmovernos como a los discípulos de Emaús, sintiendo fuego en nuestros corazones, debería ser el signo que cada uno de los cristianos debería sentir en cada celebración eucarística y hacernos uno con Él.

Sin embargo, al realizar el ejercicio solicitado de entrevistar a cada uno de los participantes después de cada misa, hemos observado que para empezar todos parecieran tener prisa por retirarse de la celebración para acudir a sus eventos y compromisos personales.

Hubo quienes ni siquiera recordaron a que fueron, otros acompañaron a familiares, otros recordaron pequeños detalles de lo que el sacerdote explicó, nadie identificó la 1a., 2. lectura y mucho menos el profeta, igualmente lo que Salmo reflexionó, igual que lo que el evangelio proclamó y quién fue el profeta.

Recibir la Eucaristía fué en general como buscar una salvación sin comprometerse a seguir la "Palabra" en vida y obra, ya que todos los corazones no estuvieron atentos al evangelio y compromiso con Jesús.

Confirmo que nuestro actual interés por asistir a Misa, en general es para querer salvarnos sin comprometernos, hacemos oidos sordos al evangelio en el ser congruentes en nuestro conocer y actuar!

En lo que a mi compete trataré de influir en mi núcleo de trabajo la importancia de involucrarse y comprometerse en la "Palabra" y la congruencia que debemos observar.

¡Que la Paz del Señor sea siempre con ustedes!

FERNANDO FERNANDEZ GARCIA

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