CURSO 8. Sesión IV.
El Espíritu Santo, intérprete de la Escritura.
Con la reflexión de esta lectura y en un acto consciente, confirmo que independientemente de que incesantemente pida que la "Palabra" habite en mí, necesito siempre del Páraclito, el Espíritu Santo, para que me auxilie y la haga base en mi corazón, mente y pensamientos y pueda interpretar mejor sus deseos, tratando de convertirla en abundantes buenos actos a través de mis semejantes, tanto en palabra como en obras.
El ejercicio del celular, me motiva a tener siempre con mi oración, encendida la luz que es el Espíritu Santo, a quién siempre le pido me guíe por el buen camino y fecunde con sus frutos mi vida, para así extenderla a mi prójimo.
Por ello, siempre le pido "Ven Espíritu Santo, quiero ser santo!
FERNANDO FERNANDEZ GARCIA
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